RESISTE, CASITA. LA INCERTIDUMBRE DE LA VIVIENDA JUSTA EN LA CDMX
- Lorena Cruz Garduño

- 27 abr
- 2 Min. de lectura

¿Estaría Adam Smith de acuerdo con una ley que regule el precio de la renta? Probablemente no. Sin embargo, cabe preguntarse si el libre mercado, tal como se estipula en La riqueza de las naciones, es capaz de autorregularse cuando lo que está en juego no es una mercancía cualquiera, sino un derecho humano fundamental. La realidad del liberalismo económico en la Ciudad de México ha puesto de manifiesto que la intervención del Estado no solo es necesaria, sino urgente, cuando la vulnerabilidad social choca con la especulación inmobiliaria.
Actualmente, el debate se divide en tres frentes con intereses contrapuestos: una población para la cual alquilar es ya una "misión imposible"; un gobierno que intenta regular sin enemistarse con el capital financiero; y un sector inmobiliario que advierte sobre una posible caída en la inversión si se limitan sus márgenes de ganancia. Esta columna busca reflexionar sobre la viabilidad jurídica de las reformas propuestas y si realmente ofrecen una respuesta a la crisis habitacional.
LA SUPREMA CORTE FRENTE A LAS INMOBILIARIAS: ¿UN ALIVIO REAL?
Recientemente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) validó que el incremento de las rentas en la CDMX no debe rebasar el índice de inflación. A primera vista, la medida parece un triunfo para los habitantes de la zona metropolitana; no obstante, la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) no tardó en reaccionar. Su argumento se sostiene en un pilar clásico: la regulación desincentiva la construcción de nueva vivienda, lo que, a largo plazo, reduciría la oferta y elevaría los precios.
Pero aquí surge la contradicción: ¿de qué sirve una oferta abundante si los precios son inaccesibles para la mayoría? La ley actual, aunque bienintencionada, se enfrenta a "lobbies" agresivos y a un poder económico que suele encontrar grietas en la normativa. Sin políticas públicas que acompañen al marco legal, el artículo 2448-D del Código Civil corre el riesgo de quedar como un enunciado aspiracional, dejando lagunas jurídicas que podrían profundizar la crisis en lugar de resolverla.
HACIA UNA CIUDAD MÁS JUSTA
Con la presión de eventos internacionales a la vuelta de la esquina y un mercado de rentas cortas al alza, el Estado no puede limitarse a poner un techo al incremento anual. La solución requiere una estrategia integral que incluya el control de la especulación, una gestión transparente de las plusvalías urbanas y, sobre todo, una planeación urbana que priorice a las personas sobre los rendimientos financieros.
Al final, volvemos a la pregunta inicial. Quizás el padre de la economía moderna no consideró los factores socioculturales y la desigualdad extrema de las metrópolis actuales. Si el crecimiento del capital de unos pocos se prioriza sistemáticamente sobre el derecho al hogar de muchos, entonces el sistema ha fallado en su propósito básico de bienestar social. La vivienda debe dejar de ser el tablero de juego de la "mano invisible" para convertirse, de una vez por todas, en un espacio de resistencia y dignidad.






Comentarios