NUEVA LEY DE AGUAS: CASTIGO JUSTO PARA LOS CULPABLES EQUIVOCADOS
- Raul Uriel Carbente Tezoquipa

- 22 dic 2025
- 3 Min. de lectura

En los últimos años, el agua se ha vuelto uno de los recursos que más controversia genera en la población, tan solo por general las muchas crisis hídricas que han afrontado las conglomeraciones urbanas de Monterrey o la Ciudad de México, donde se teme que llegue el temido “Día Cero”, aquel en donde el uso de agua ahora tenga que ser de forma racionada y limitada para evitar su agotamiento.
Un clima más extremo por el calentamiento global, así como un uso irresponsable del vital líquido para las diversas actividades humanas han las principales razones para la crisis actual, lo que ha llevado al Estado Mexicano a actuar en consecuencia para evitar el surgimiento de un malestar social generalizado, lo que ha dado como resultado la polémica “Reforma a la Ley de Aguas”.
Entre los cambios que se contemplaban estaba la ambigua propuesta de “evitar el acaparamiento de agua” por “Señores del agua”; individuos o familias en varios estados que supuestamente concentrarían grandes cantidades del líquido, lo que limita su uso y lleva a controlar las actividades que se podrían hacer con este.
La polémica modificación llevó en inicio a la movilización masiva del sector campesino a nivel nacional, pues temían que la nueva ley perjudicaría sus actividades y pondría en riesgo la continuación de las actividades agrícolas y ganaderas en el país. La situación pudo resolverse de forma satisfactoria con el paso del tiempo, aunque no sin antes dejar algunas consecuencias sociales.
Sin embargo, a pesar de que pareciera que este asunto ha quedado resuelto, la realidad es que la nueva ley en realidad no resuelve la problemática del agua a profundidad, pues aunque los intereses de los agricultores y ganaderos se vieron tocados, la modificación no ha tocado a los verdaderos culpables de la situación: la falta de inversión en infraestructura y las grandes empresas.
En primer lugar, se estima que buena parte del agua es desperdiciada no por el mal uso, sino en fugas a lo largo y ancho del sistema hídrico nacional. La infraestructura no ha sido modernizada desde hacía décadas, por lo que buena parte del vital líquido se desperdicia antes de poder ser utilizado y aprovechado por la población.
Por otro lado, el gran elefante en la habitación se trata del complejo industrial y empresarial en México. Aunque los datos del INEGI muestran que tres cuartas partes de las concesiones son dedicadas al sector agropecuario, mientras que la industria solo representa el 5% del uso, la realidad es muy diferente a la que muestran los datos, esto gracias a la corrupción y la nula supervisión de las autoridades.
Se han reportado múltiples casos de concesiones para “uso agrícola” que en realidad terminan en terrenos cuya actividad es nada más lejanos a la agricultura o ganadería: complejos industriales, mineras, desarrollos inmobiliarios, o incluso dependencias de gobierno, han aprovechado la poca supervisión del gobierno para cometer fraude contra el Estado y la población mexicana.
Aún cuando la industria no usara tanta agua, la realidad es que sus actividades generan impactos mucho más duraderos y perjudiciales para la población en general. Tan solo hay que recordar la tragedia de Río Sonora gracias a Grupo México, el conflicto indígena activo en Cholula contra la sobreexplotación de Bonafont, los efectos colaterales de las actividades de Coca Cola y Nestlé en el sur del país, o la voracidad de la industria cementera en Nuevo León.
Si se quiere resolver de verdad la problemática del agua en México, se tienen que tomar acciones con un verdadero impacto social y ecológico. Controlar y vigilar el sector agropecuario es un buen primer paso, pero únicamente esta acción es como tapar una fuga en una presa con un dedo. Es necesario una renovación y modernización total de la industria hídrica nacional, así como aplicar las mismas limitantes y responsabilidades al sector industrial nacional.
Discursivamente el gobierno actual busca mejorar y aumentar el derecho humano al agua, más en un país que es considerado semidesértico y con un problema constante de suministro de agua. Sin embargo, las acciones tomadas por un gobierno autodenominado de izquierda parecieran más encaminadas a proteger o no perjudicar al sector privado antes que velar por la población más marginada, temas en los cuales podrían entrar cuestiones como la reducción a la jornada laboral o el conflicto agrario en la actualidad.






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