VENEZUELA EN EL CENTRO DEL TABLERO: SOBERANÍA, INTERVENCIÓN Y EL NUEVO ORDEN GLOBAL
- Jonathan Pablo Rodríguez Mendiola

- 18 ene
- 3 Min. de lectura

El inicio de 2026 ha marcado un antes y un después en la historia contemporánea de América Latina. Los recientes acontecimientos en Venezuela —marcados por la incursión militar estadounidense del 3 de enero y la captura de Nicolás Maduro— no solo han sacudido los cimientos de la política interna venezolana, sino que han puesto en jaque las definiciones tradicionales de soberanía y derecho internacional
Como observadores de la realidad global, nos encontramos ante una pregunta incómoda pero necesaria: ¿En qué medida la intervención externa es una herramienta de "justicia" y cuándo se convierte en un precedente peligroso para la autonomía de las naciones
UN ESCENARIO DE TENSIONES EXTREMAS
El panorama internacional se encuentra hoy más fragmentado que nunca. Por un lado, la administración de Donald Trump ha justificado su "Operación Resolución Absoluta" bajo la premisa de combatir el narcoterrorismo y restaurar el orden democrático. Esta postura ha encontrado eco en sectores que ven en la fuerza la única salida a una crisis humanitaria y política que parecía eterna.
Sin embargo, desde la otra orilla, potencias como China y Rusia, junto a actores regionales como México, Brasil y Colombia, han alzado la voz. Para estos países, la acción militar representa una violación directa al Artículo 2 (4) de la Carta de las Naciones Unidas. Que nos menciona lo siguiente
“Los miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas ”.(1945, 24 octubre). Carta de las Naciones Unidas. ONU, 1. https://www.educa.jcyl.es/educacyl/cm/gallery/Recursos%20Infinity/tematicas/diap
az/carta_ONU.pdf)
El argumento es claro: si permitimos que la capacidad militar de una potencia decida quién gobierna en un país vecino, el concepto de soberanía nacional queda reducido a un papel mojado.
LA SOBERANÍA: ¿UN CONCEPTO EN EXTINCIÓN?
Históricamente, la soberanía ha sido el escudo de los países en desarrollo contra el imperialismo. En el contexto actual, este concepto enfrenta un desafío dual:
La erosión interna: Un gobierno que desconoce la voluntad popular y debilita sus instituciones pierde, a ojos de muchos, su legitimidad soberana.
La presión externa: Una intervención armada que, aunque busque un fin democrático, impone una solución desde fuera, vulnerando el derecho de un pueblo a autodeterminarse.
La realidad es que Venezuela se ha convertido en el "caso testigo" de una nueva doctrina de disuasión. Lo que suceda en Caracas enviará un mensaje potente a todo el hemisferio. Si la transición que sigue a la intervención no es liderada genuinamente por los venezolanos y respaldada por un marco legal internacional, corremos el riesgo de entrar en una era de "protectorados de facto" donde la autonomía es un lujo de pocos.
IMPLICACIONES GEOPOLÍTICAS Y ECONÓMICAS
No podemos ser ingenuos: detrás de los discursos sobre libertad y democracia, siempre laten intereses estratégicos. Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo y recursos minerales críticos (como tierras raras) que son vitales para la transición tecnológica actual.
Reconfiguración de Alianzas: China y Rusia, aunque han condenado la intervención, están recalculando sus movimientos. Para ellos, Venezuela es una pieza en una partida de ajedrez más grande que incluye a Taiwán y Ucrania.
Impacto Regional: Países como Colombia y México enfrentan ahora una presión migratoria e institucional sin precedentes. La estabilidad de la región depende de que Venezuela no se convierta en un conflicto de baja intensidad prolongado.
El Mercado Energético: La incertidumbre sobre el control de PDVSA ha generado volatilidad en los precios del crudo, afectando las proyecciones de crecimiento global para este trimestre.
CONCLUSIÓN
La intervención ha ocurrido, y sus efectos son ya irreversibles. El reto ahora es evitar que el remedio sea más costoso que la enfermedad. La comunidad internacional tiene la responsabilidad de asegurar que la transición en Venezuela no sea solo un cambio de nombres en el poder, sino una reconstrucción profunda del tejido social y democrático.
Como sociedad global, debemos defender un orden basado en reglas, no solo en la fuerza. La verdadera soberanía de Venezuela nacerá el día que cada ciudadano pueda decidir su futuro sin el cañón de un fusil —interno o externo— apuntando a su decisión.
Es momento de observar con ojo crítico, pero también con empatía hacia un pueblo que ha sufrido demasiado. El futuro de Venezuela es, en gran medida, el espejo donde se mirará el resto del mundo en los años por venir.






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