INTERVENCIÓN EN VENEZUELA: ANÁLISIS SOBRE EL PANORAMA INTERNACIONAL, LA SOBERANÍA Y LAS IMPLICACIONES DE LAS POSTURAS EXTERNAS EN EL CONFLICTO VENEZOLANO
- María Fernanda Pedraza Díaz

- 18 ene
- 3 Min. de lectura

El conflicto venezolano se ha convertido en un caso importante de crisis económica, política y social de la región latinoamericana del siglo XXI. Durante más de una década el país sudamericano ha enfrentado una profunda desestabilización interna caracterizada por el colapso económico, la polarización política, la migración masiva y la pérdida progresiva de la legitimidad instruccional. La crisis que Venezuela ha enfrentado no solo debe de analizarse únicamente desde una perspectiva interna sino también desde afuera, pues ha estado marcada de manera constante por la intervención directa e indirecta de actores internacionales. El presente artículo analiza el panorama internacional que rodea dicho conflicto, las posturas externas frente al gobierno de Nicolás Maduro y sus implicaciones que estas acciones tienen sobre la soberanía del país y la estabilidad de América Latina.
CONTEXTO GENERAL: INTERVENCIÓN SOBERANÍA Y EL DERECHO INTERNACIONAL
El 3 de enero de 2026, las fuerzas armadas del imperio de Estados Unidos, lanzaron una operación militar en Venezuela que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su traslado fuera del país. La intervención fue presentada por el gobierno invasor como una acción de “seguridad nacional y combate al narcotráfico”, incluyendo las acusaciones de que el presidente venezolano lideraba una organización criminal (El Cartel de los Soles). Sin embargo, dentro del país norteamericano, expertos legales cuestionan la legitimidad, señalando que los ataques militares sin mandato del Consejo de Seguridad de la ONU violan claramente la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza contra la soberanía de otro Estado.
Desde una perspectiva histórica la región latinoamericana está marcada por distintas formas de intervención extranjera. En el caso de Venezuela, la presión internacional ha sido interpretada por diversos sectores de la sociedad como una vil expresión de una lógica imperialista, en la que las grandes potencias buscan influir en los procesos políticos internos de los países periféricos bajo la premisa de la “defensa de la democracia, los derechos humanos o la seguridad internacional”. El principio de soberanía es uno de los pilares del derecho internacional moderno. Desde la Carta de las Naciones Unidas, se establece que los Estados son jurídicamente iguales y que ningún actor externo puede intervenir en los asuntos internos de otro país.
En este sentido, Venezuela se ha convertido en un ejemplo claro de cómo la soberanía nacional se ve erosionada en un contexto de rivalidad entre potencias y debilitamiento del multilateralismo. El Reporte de Riesgos Globales 2026, advierte que las instituciones internacionales atraviesas una etapa de debilitamiento, lo que favorece el surgimiento de estrategias unilaterales por parte de los Estados más poderosos (Potencias) (IMCO, 2026). Este debilitamiento del orden multilateral provoca la reducción de espacios de negociación política y refuerza la lógica de “imposición”, en la que los países con mayor capacidad económica, financiera y militar influyen de manera decisiva en los asuntos internos de los Estados más vulnerables.
A su vez, el conflicto venezolano no puede analizarse de manera aislada, pues forma parte de un contexto internacional marcado por guerras abiertas, tensiones militares y disputas estratégicas; la guerra entre Rusia y Ucrania iniciada en 2022, el conflicto de Medio Oriente y las tensiones en África, ante movimientos de protesta hacia los gobiernos autoritarios y corruptos. En este marco, Venezuela adquiere un valor estratégico particular al contar con una de las mayores reservas de petróleo del mundo, lo que la convierte en un territorio clave dentro de la disputa global por los recursos energéticos.
IMPLICACIONES GEOPOLÍTICAS Y REGIONALES (AMÉRICA LATINA)
La intervención ha tenido consecuencias geopolíticas profundas; en primer lugar, la fragmentación del sistema internacional: la polarización norte-sur se hace evidente, con países denunciando a la hegemonía y países occidentales justificando las intervenciones por motivos de seguridad o democracia. En segundo lugar, las tensiones en América Latina donde los líderes regionales han expuesto preocupación por la estabilidad y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Y finalmente, las posibles repercusiones energéticas: la interferencia en Venezuela plantea interrogantes sobre el control de recursos naturales estratégicos.
CONCLUSIONES
La intervención estadounidense sobre tierra venezolana es entendida en sus múltiples dimensiones -económica, diplomática, política y geopolítica-, que refleja las tensiones centrales del sistema internacional contemporáneo. El debilitamiento del multilateralismo, el auge de la confrontación geoeconómica y la transición hacia un orden multipolar ha transformado la manera en que los Estados ejercen su poder y proyectan su influencia.






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