EL RIESGO EN MÉXICO SIEMPRE ES POLÍTICO
- Ivanha Espinosa Fierro

- 18 ene
- 3 Min. de lectura

En un país tan diverso como lo es México, a la hora de tomar las decisiones que marcaran el rumbo del país hay que tomar muchas cosas en cuenta: el impacto económico, la viabilidad jurídica y de operación, la reacción de los grupos sociales, la opinión pública, el sector empresarial, el contexto actual que se vive, entre otras, pero, sin duda, para quienes toman esas decisiones lo más importante a considerar es el riesgo político.
El año apenas empieza y ya hay muchos temas a considerar como un riesgo político para México en el 2026; No es sorpresa para nadie que hay una Reforma Electoral en puerta y, aunque aún no la podemos leer en papel, varias personas conocedoras de ella han declarado sobre su contenido. Y es que la supuesta eliminación o reducción de representaciones plurinominales, la modificación del sistema de asignación de la representación de minorías, la desaparición de los órganos electorales locales y la reducción del financiamiento público para éstos y para los Partidos Políticos son, sin duda, ideas que ponen en riesgo la Democracia mexicana como la conocemos. Además, en la reciente declaración del titular de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral se mencionó que un órgano administrativo como el INE no puede ser autónomo, pero debe tener independencia en sus resoluciones, lo cual me lleva a pensar que se pretende volver a los tiempos en los que la autoridad electoral dependía de la Secretaría de Gobernación, para así comenzar con la desaparición del INE o, al menos, de como lo conocemos. Otra reforma a resaltar es la de los Jueces sin rostro, la cual buscará proteger a las personas juzgadoras en los casos de crimen organizado, ocultando su identidad con el fin de impedir que las partes conozcan al Juez y que éste actúe con imparcialidad. En este tenor, es importante decir que esta reforma se contradice con la reciente reforma judicial al ocultar la identidad de las y los juzgadores, reforma que sin duda este año y los que siguen seguirá siendo un riesgo político para México, ya que la certeza jurídica en el país sigue siendo incierta. También debemos hablar de la reforma de las 40 horas laborales, misma que a simple vista plantea reducir de 48 a 40 horas la jornada laboral, siendo esto un propuesta noble para las y los trabajadores y, aunque se busca que se aplique reduciendo las horas de manera escalonada con la finalidad de que los empresarios ajusten sus gastos, es inevitable pensar en cómo afectará a las micro y medianas empresas, trayendo como consecuencia principal que tengan que contratar más personas para cubrir el tiempo que hoy se labora o produce con menos de ellas y, con esto, lo único que se ocasionará es tener un aumento de gastos en sus empresas y un aumento en los costos de producción, haciendo que al final del día quien lo pague sea la parte consumidora. Sin duda la reforma beneficia a las y los trabajadores, pero el costo económico será para nosotros, los consumidores. Todo esto sin dejar de lado que hay quienes quieren eliminar el fuero y la revocación de mandato, que, de no incluirla en la reforma electoral, se verá de manera singular con la fuerte posibilidad de lograr empatar esta consulta con las elecciones del 2027 y que la titular del Ejecutivo esté en las boletas de nuevo, pudiendo incidir en la elección. Todo lo anterior, por mencionar las principales reformas que marcarán un rumbo para el país y que conllevarán un riesgo político en ellas, pues, además, es inevitable voltear a ver otras cuestiones que también calificarían como un riesgo político: este año regresa el mundial de fútbol a México y si el enojo de los gremios de las personas agricultoras y transportistas continua, pueden llegar a impedir el paso en las carreteras o bloquear aeropuertos y dificultar este evento de talla global, mismo que claramente se espera salga muy bien, porque el país se encontrará en el centro del foco internacional; También hay que tomar en cuenta la renegociación del T-MEC y la postura de EE.UU. en él, además de la posibilidad de que Estados Unidos invada el territorio mexicano y, por último, pero no menos importante, la inseguridad que se vive en México, que siempre es un riesgo político ya que por ésta se emprenden acciones o se eliminan otras.
El 2026 sin duda viene con muchos riesgos políticos y económicos, propuestas legislativas, conflictos sociales, incertidumbre e inseguridad, como casi siempre y aunque como mexicanos y mexicanas estemos esperando lo mejor y preparados para lo peor, es muy importante estar al tanto de lo que sucede y de cómo sucede, pero, sobre todo, hacer conciencia en lo qué podemos hacer para que nos vaya mejor este año y los que siguen.






Comentarios